Primavera, verano, otoño, invierno… y otra vez primavera

  • 1) Director: Kim Ki-Duc

Productor: Lee Seung-Jae

Actores principales: Yeong-su Oh, Young-min Kim, Jae-kyeong Seo, Yeo-jin Ha, Jong-ho Kim, Jung-young Kim, Kim Ki-duk.

Director de fotografía: Baek Dong- Hyun

Música: Bark Ji-Woong

Año de realización: 2003

Premios: premio del público en el festival de San Sebastián, premio Don Quijote en el festival de Locano, premio CICAE en el festival de Locano, mejor película en el festival de Bangkok

  • 2) La fotografía es excelente, asombrosa, los paisajes que constituyen el escenario de esta película y los colores, especialmente el verde del agua, valen por sí solos alquilarla. Todas las imágenes son placenteras, las montañas, las cascadas congeladas, las flores, la casita en medio de un paraíso natural. Me quedo con esa apreciación porque es sin lugar a dudas el ingrediente principal, la vedette del plato, aunque me parece que la palabra vedette tiene una carga semántica que no encaja con la paz y sabiduría orientales que nos brinda esta película.
  • 3) Creo que todo en esta película nos habla de un ciclo, desde el título hasta el hecho de que el pequeño discípulo termina por convertirse en maestro luego de hacer un largo aprendizaje durante toda su vida. La película está cargada de enseñanzas, de moralejas explícitas, y eso tiene su mérito, me refiero al hecho de que sean explícitas, ya que habitualmente creemos que lo único meritorio es aquello que no se entiende, que está enmarañado, que se oculta, que de tan sutil se vuelve imperceptible. Se trata de atravesar distintas etapas hasta alcanzar la sabiduría, de sobreponerse al dolor de una terrible pérdida y una terrible culpa, de purificar el alma, de alejarse de la violencia, de conquistar la libertad.
  • 4) 1. Se abre de par en par una puerta a un maravilloso paisaje. En el medio del agua calma, una casa. Un hombre venera a la estatua de Buda y un niño se despierta. El hombre se sube a una balsa con el niño que es su discípulo en busca de hiervas. El niño recorre lugares paradisíacos, mira la casa desde lo alto, parado en los hombros de un gigantesco Buda de piedra. Juntos, ya en la casa, separan las hiervas que necesitan de las que son venenosas. Los vemos hacer las sencillas tareas que conforman su rutina.
  • 2. Un día, el nene atrapa un pez, lo ata a una piedra y lo devuelve al agua, lo observa y se ríe de los intentos del animal por desplazarse. El maestro lo observa. El niño repite la operación con una rana y luego con una serpiente. El maestro escoge una piedra pesada y a la noche, mientras su discípulo estaba profundamente dormido, se la ata a la espalda. Cuando el pequeño se despierta y se siente muy incómodo con esa piedra que le impide desplazarse a gusto, el maestro le dice que antes de ser liberado debe encontrar y liberar a los animales de su carga, pero que si ellos están muertos, él va a llevar esa piedra en el corazón toda la vida. Así, el niño parte en la balsa. El pez y la serpiente están muertos y el chiquillo llora, no así la rana que sigue viva.
  • 3. El discípulo ha crecido y espera la llegada de una madre y su hija enferma, que viene a curar su alma para así sanar también su cuerpo. El maestro les da la bienvenida. La madre le reza a Buda, pasa allí un tiempo breve y luego se va. Entre los adolescentes se percibe la tención sexual, pero él es muy respetuoso.
  • 4. Al transcurrir los días, él intenta tocarle los pechos, ella lo golpea y él se pone a rezar entre lágrimas. El muchacho se acerca poco a poco, hasta que finalmente ella cede tienen relaciones. Mantienen su amor en secreto, a la noche, él se escabulle hasta donde está ella. Vemos como con ciertos gestos galantes o juego inocentes el amor que sienten el uno por el otro crece. En una ocasión él le dice que enloquece cuando no la ve.
  • 5. Sigilosamente, se escapan en medio de la noche y hacen el amor en la balsa. A la mañana siguiente, el maestro los encuentra durmiendo juntos, con sus cuerpos apenas cubiertos y astutamente acerca el bote al muelle, ayudándose con una gallina atada a una cinta. El maestro abre un orificio para que entre el agua en la pequeña embarcación y los amantes se despiertan sobresaltados. El sabio les dice que, dado que la muchacha ya está curada, debe abandonar el lugar porque la lujuria despierta el deseo de posesión y el deseo de posesión, el de asesinar. Ambos sufren la separación. El joven no puede dormir y decide escaparse, llevando consigo la escultura de Buda y una gallina.
  • 6. El maestro es ahora más viejo. En el diario que envolvía un pescado que había comprado, lee que un hombre de treinta años ha matado a su esposa y luego ha huido. Reconoce a su antiguo discípulo así que cose ropa para él y reza, sabiendo que regresaría a buscar paz. El hombre así lo hace, entre avergonzado y furioso todavía. Dice que ella era lo único que él quería y que a pesar de ello y de los juramentos de amor, ella lo había dejado por otro hombre. El maestro responde que hay que soltar lo que amamos y permitir que otros lo amen también. El discípulo clava repetidas veces un cuchillo ensangrentado en el piso. No logra disipar todo su enojo y se coloca en los ojos, la nariz y la boca trozos de papel con la leyenda “cerrado”, intenta así suicidarse, pero el maestro lo ve, le quita los papeles y lo azota.
  • 7. El maestro escribe con la cola de su gato todo el piso de madera que rodea la casa y le dice al discípulo que, para alejar la ira de su corazón, talle todos esos caracteres. Llegan dos hombres que están investigando el asesinato y le apuntan con pistolas, pero el maestro le dice que siga tallando y los detectives resuelven esperarlo. Talla hasta caer rendido, con las manos lastimadas. El maestro y los detectives pintan todo lo que el hombre había tallado, hasta que llega el momento en que tienen que partir, llevando al asesino con ellos, sin esposarlo.
  • 8. El maestro se suicida con papeles en los ojos, la boca y las orejas que dicen “cerrado”, prendiendo fuego al bote e incinerándose en esa pira.
  • 9. Ha transcurrido el tiempo, está todo congelado y nieva. El hombre vuelve y encuentra la ropa y los zapatos del maestro prolijamente acomodados. Talla una cascada congelada y esculpe un Buda en el hielo. Encuentra un libro y hace ejercicios, practicando alguna clase de arte marcial.
  • 10. Llega una mujer llorando, con su rostro cubierto y un bebé. Él la hospeda pero una noche ella se escapa y cae en el lago congelado.
  • 11. Él, al otro día, saca el cuerpo. Luego se ata una piedra que lleva arrastrando cuesta arriba por la ladera de la montaña, y carga también una estatua en brazos. Vemos entonces a una serpiente, una rana y un pez, ellos también atados a una piedra, en alusión a aquel aprendizaje de su infancia. Al llegar a la cima, medita.
  • 12. El niño ha crecido y juega con una tortuga. En la cima de la montaña todavía están la piedra y la estatua que el discípulo devenido en maestro había colocado.

 Ma. Virginia Maccari

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~ por maruviki en 30 julio 2008.

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