Tú, yo y todos los demás (2005) Miranda July

Dirección: Miranda July
Guión: Miranda July
Producción: Gina Kwon
Producción ejecutiva: Jonathan Sering, Carolyn Kaplan, Holly Becker, Peter Carlton
Diseño de producción: Aran Mann
Fotografía: Chuy Chavez
Edición: Andrew Dicker
Música: Mike Andrews
Dirección de arte: John Wyatt
Escenografía: Bryan Venegas

Protagonistas:

Miranda July
John Hawkes
Miles Thompson
Brandon Ratcliff
Carlie Westerman
Natasha Slayton

Najarra Townsend
Héctor Elías
Tracy Wright
Jo Kennedy
Brad Henke
Ellen Geer

Es mirar el cielo y tocar las nubes con las manos. Paz. Miranda July trasmite eso.

La historia es relatada desde la perspectiva de una chica (la propia Miranda July) que lejos de ser alguien que entra dentro de los parámetros de una normalidad establecida socialmente aparece como una extraña amigable; ella lleva a los personajes que la rodean y que conoce a través de todo el film a una transmutación total.

Christine es la encargada de expresar una sensibilidad extralimitada en todo aquello que hace, desde el modo en que habla, hasta el modo en que intenta comunicar a través de su arte lo que sucede a su alrededor. Se gana la vida manejando un taxi para jubilados; por casualidad, en uno de sus viajes, llega a un centro comercial en donde conoce a Richard Swersey (John Hawkes) (un hombre muy amigable que trabaja en una tienda de zapatos. El conflicto nace desde el momento en que una situación que aparece como corriente se transforma en algo incómodo y especial. Qué hacer cuando el código imperante no es funcional para la comunicación entre dos personas. Eso es lo que va a mantener la historia a lo largo del tiempo y lo que Christine va a tratar de entender y resolver para afrontar la relación que se comienza a gestar con Richard.

Ella es como una niña, sin vergüenza afronta lo nuevo de una manera tierna y despreocupada, pero él, ya muy crecido y lastimado por el amor, le pone un freno y la hace sufrir el rechazo por tener mucho miedo a lo nuevo.

Sin embargo no condenemos al pobre Richard. Lejos de esconder maldad en sus acciones, él acaba de separarse de su esposa, tiene que enfrentar que ella ya lo olvidó y está con otro, su miserable trabajo apenas le alcanza para vivir medianamente bien y sus hijos pequeños transitan cambios muy alterados que él no puede contener.

El hogar que comparten está atado con cinta scotch. A duras penas la comida es saludable, las camas tienen sábanas limpias y el tiempo que se pasa frente al televisor es controlado. Vecina de ellos es una niña. Como un flashback de July en tiempo real vemos a esta pequeña adulta que colecciona figuras de artículos para el hogar que luego exige a su madre que le compre para ya preparar una especie de aguar para cuando se case. Vemos de nuevo aquí, experiencias autobiográficas de una directora.

Entre encuentros y desencuentros la historia sigue como una poesía. La estética elegida por July no está librada al azar; ella, conocida artista experimental que fusiona las artes de una manera novedosa, cuenta con situaciones extrañas cómo ve el mundo, que aparece como un sueño licantrópico. Tanto la ambientación como la sensualidad de las actuaciones combinan perfectamente para entrar en el mundo July, un mundo contado desde una mujer, un mundo real y crudo pero a la vez mágico. Las situaciones en las que se ven sumergidos los personajes y la manera en que se cuentan esas situaciones tienen nombre y apellido y son de naturaleza única.

Marianela Mennelli

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~ por kaymm en 2 septiembre 2008.

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